VIERNES DE COMENTARIO

9/Nov/12: Lisi. Soneto I de Garcilaso.

Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por dó me ha traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

mas cuando del camino estoy olvidado,
a tanto mal no sé por dó he venido:
sé que me acabo, y mas he yo sentido
ver acabar conmigo mi cuidado.

Yo acabaré, que me entregué sin arte
a quien sabrá perderme y acabarme,
si quisiere, y aun sabrá querello:

que pues mi voluntad puede matarme,
la suya, que no es tanto de mi parte,
pudiendo, ¿qué hará sino hacello?

16/ Nov/12: Ismael. Cuento de El Conde Lucanor titulado " De lo que aconteció a un hombre bueno con su hijo"
De lo que aconteció a un hombre bueno con su hijo.

Otra vez acaeció que el conde Lucanor hablaba con Patronio, su consejero y díjole cómo estaba en gran cuidado y en gran queja de un hecho que quería hacer, ca si por aventura lo hiciese, sabía que muchas gentes le trabarían en ello, y otrosí si no lo hiciese, que él mismo entendía que le podrían trabar en ello con razón. Y díjole cuál era el hecho y rogóle que le aconsejase lo que entendía que debía hacer sobre ello.

_ Señor Conde Lucanor,_ dijo Patronio, bien sé yo que vos hallaréis muchos que os podrían consejar mejor que yo: y a vos dio Dios buen entendimiento, que sé que mi consejo que os hace muy pequeña mengua, más, pues lo queréis, deciros he lo que ende entiendo.
_ Señor Conde Lucanor_ mucho me placería que parases mientes a un ejemplo de una cosa que acaeció una vegada a un hombre bueno con su hijo.
El conde le rogó que le dijese que cómo fuera aquello. Y Patronio dijo:

_ Señor, así aconteció que un hombre bueno había un hijo; comoquier que era mozo según sus días, era asaz de sutil entendimiento. Y cada que el padre alguna cosa quería hacer, porque pocas son las cosas que algún contrario no puede acaecer, decíale al hijo que en aquello que él quería hacer que veía él que podría acaecer el contrario. Y por esta manera le partía de algunas cosas que le cumplían para su hacienda. Y bien creed que cuando los mozos son más sutiles de entendimiento tanto son más aparejados para hacer grandes yerros para sus haciendas, ca han entendimiento para comenzar la cosa mas no saben la menera como se puede acabar y por esto caen en grandes yerros, si no han qui los guarde de ello. Y así aquel mozo, por la sitileza que había del entendimiento y que le menguaba la manera de saber hacer la obra cumplidamente, embargaba a su padre en muchas cosas que había de hacer. Y de que el padre pasó gran tiempo esta vida con su hijo, lo uno por el daño que se le seguía de las cosas que se le embargaban de hacer y lo ál por el enojo que tomaba de aquellas cosas que su hijo le decía, y señaladamente lo más por castigar a su hijo y darle ejemplo cómo hiciese en las cosas que le acaeciesen adelante, tomó esta menera según aquí oiréis.
El hombre bueno y su hijo eran labradores y moraban cerca de una villa. Y un día que hacían y mercado, dijo a su hijo que fuesen ambos allá para comprar algunas algunas cosas que habían mester y acordaron de llevar una bestia en que lo trajese. Y yendo ambos a mercado, llevaban la bestia sin ninguna carga e iban ambos de pie, y encontraron unos hombres que venían de aquella villa do ellos iban. Y de que hablaron en uno y se partieron los unos de los otros, aquellos hombres que encontraron comenzaron a departir ellos entre sí decían que no les parecían de buen recaudo aquel hombre y su hijo, pues llevaban la bestia descargada e ir entramos de pie. El hombre bueno, después de aquello oyó, preguntó a su hijo que qué le parecía de aquello decían. Y el hijo dijo que decían verdad, que pues la bestia iba descargada, que no era buen seso ir entramos de pie. Y entonces mandó el hombre bueno a su hijo que subiese en la bestia. Y yendo así por el camino, hallaron otros hombres. Y de que se partieron de ellos, comenzaron a decir que lo errara mucho aquel hombre bueno, porque iba él de pie, que era viejo y cansado y el mozo que podría sufirir laceria, iba en la bestia . Preguntó entonces el hombre bueno a su hijo que qué le parecía de lo que aquellos decían y él díjole que le parecía que tenían razón. Entonces mandó a su hijo que diciese de la bestia y subió el en ella.

..... Hijo, bien sabes que cuando salimos de nuestra casa que ambos veníamos de pie y traíamos la bestia sin carga ninguna; y tú decías que te semejaba que era bien. Y después hallamos hombres en el camino que nos dijeron que hacíamos mal.
...Y pues si así es, ruégote que me digas qué es lo que podemos hacer en que las gentes no nos puedan trabar, ea ya fuimos entramos de pie y dijeron que no hacíamos bien; y fui yo de pie y tú en la besia, y dijeron que errábamos; y fui yo en la bestia y tu de pié y dijeron que era yerro; y ahora imos ambos en la bestia y dicen que hacemos mal. Pues en ninguna guisa no puede ser que alguna de estas cosas no hagamos, y ya todas las hicimos y todos dicen que son yerro. Y esto hice yo por que tomases ejemplo de las cosas que te acaeciesen en tu hacienda, ca cierto sed, que nunca harás cosa de que todos digan bien. Ca si fuere buena la cosa, los malos y aquellos que se les no sigue pro de aquella cosa dirán más de ella; y si fuere la cosa mala, los buenos que se pagan del bien no podrían decir que es bien el mal que tú hicieste. Y por ende si tú quieres hacer lo mejor y más tu pro, cata que hagas lo mejor y lo que entendieres que te cumple más. Y sól que no sea mal no dejes de lo hacer por recelo de dicho de las gentes, ca cierto es que las gentes a lo demás siempre hablan den las cosas a su voluntad y no catan lo que es más a su pro. 

2 comentarios:

  1. EL TEXTO PARA ESTE VIERNES PERTENECE A LAS COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE DE JORGE MANRIQUE.
    La copla es una forma poética que sirve para la letra de canciones populares. Surgió en España en el siglo XVIII, donde sigue siendo muy común, y está muy difundida en Latinoamérica. Su nombre proviene de la voz latina copula, "lazo", "unión".

    Las coplas están compuestas generalmente por cuatro estrofas que tienen versos de arte menor, dispuestos en forma de cuarteta de romance (8- 8a 8- 8a), de seguidilla (7- 5a 7- 5a) o de redondilla (8a 8b 8b 8a).

    Por su estructura métrica y fórmulas características, la copla está muy cercana al romance, género poético popular por excelencia de la literatura española. Autores cultos, como el marqués de Santillana (Íñigo López de Mendoza), Rafael Alberti, Luis de Góngora, Antonio Machado y Federico García Lorca se han acercado a estas formas de poesía con gran respeto. A veces el tema lo tomaban de una canción, un suceso local o un romance escuchado en una taberna, y otras era el pueblo quien hacía suya la composición poética sin saber que tenía autor. Como escribe Manuel Machado,

    Hasta que el pueblo las canta,
    las coplas, coplas no son,
    y cuando las canta el pueblo
    ya nadie sabe el autor.

    Tal es la gloria, Guillén,
    de los que escriben cantares:
    oír decir a la gente
    que no los ha escrito nadie.

    Procura tú que tus coplas
    vayan al pueblo a parar,
    aunque dejen de ser tuyas
    para ser de los demás.

    Que, al fundir el corazón
    en el alma popular,
    lo que se pierde de nombre
    se gana de eternidad.

    El lenguaje de las coplas es coloquial y directo, aunque se recurre a menudo al doble sentido para conseguir efectos cómicos, sobre todo lascivos.

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  2. TEXTO DE EL PAIS "El consumo de tranquilizantes y somníferos se duplica en seis años"

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